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      Murió el Chango Cárdenas, eterno en el corazón de Racing

      Aquel gol increíble en la final de la Copa Intercontinental 1967 lo gritó un país entero y lo convirtió en leyenda.

      Murió el Chango Cárdenas, eterno en el corazón de RacingEl zurdazo inmortal que convirtió en leyenda al Chango Cárdenas en el estadio Centenario de Montevideo. Foto Mario Quinteros.

      Aquel gol increíble, desde más de 30 metros tras el pase de Rulli, cuando ninguno podía quebrar la igualdad del partido entre su equipo Racing Club y su durísimo rival Celtic de Escocia, lo colocó en la historia. Por siempre. Iban 11 minutos del segundo tiempo. Fue el gol más importante para las legiones académicas, que llevan también más de un siglo en los primeros planos del fútbol. El gol de Juan Carlos Cárdenas, quien murió este miércoles a los 76 años, lo gritó un país entero, más allá de sus camisetas. La Argentina entera era hincha de Racing aquel 4 de noviembre de 1967 en el Centenario de Montevideo, donde “El equipo de José” se convirtió en el primer club de nuestro país en llevarse la Copa Intercontinental al doblegar a los de Glasgow. Aquel gol -un zurdazo que se clavó en el ángulo derecho del portero escocés- se hizo historia. Y hasta leyenda, inclusive, en la ironía de los propios hinchas que dicen seguir soñando, y que la pelota tal vez no entre, alcanzada por el arquero Fallon.

      "Los que tuvimos la dicha de hacer goles buscamos puntos referencias. Y le apunté al palo del arquero. Me salió perfecto. Cómo habrá sido el tiro de justo que cuando la pelota estaba en el aire, salí corriendo para festejar. Sabía que no la iba a poder atajar", repasó Cárdenas hace poco en Clarín.

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      Se lo convirtió al Celtic de Escocia y fue el gol más importante en la historia del club. El ídolo de la Academia falleció a los 76 años.

      Anécdotas, en fin, que pintan la grandeza de aquel fútbol que consagró a Racing dirigido por Juan José Pizzutti.

      Había tomado a un equipo en declive y lo convirtió, primero, en casi imbatible en el fútbol argentino con una racha invicta que recién pudo quebrarse décadas después. La conquista local de 1966 le dio el pasaporte a la Libertadores del año siguiente y allí también le devolvió el título a la Argentina, después de combates que aún hoy se recuerdan por su cuota de violencia ante Nacional de Montevideo.

      En la ida en Glasgow ante los escoceses, fue derrota ajustada 0-1, revertida por el triunfo de 2-1 en Avellaneda que dio lugar al desempate y la resolución en el Centenario. En ese choque en el Cilindro, Raffo y Cárdenas habían marcado para Racing, Gemell para los escoceses, dirigidos por aquel viejo zorro del fútbol, Jock Stein.

      “Son los recuerdos más lindos que me dio el fútbol”, definió Juan Carlos Cárdenas, el admirado y querido “Chango”, ídolo de todas las generaciones racinguistas desde aquel momento. Hacía poco tiempo había viajado a Escocia y recuperado la camiseta de esa tarde histórica, en el museo Legends del Celtic, donde se reencontró con otro de los protagonistas de aquellas batallas, Gemell.

      En el desempate, por ejemplo, se sucedieron las expulsiones: Basile y Lennox antes de que terminara el primer tiempo, Jimmy Johnstone (el endiablado puntero escocés) en el segundo. Después, Hughes y Rulli. El partido se le iba de las manos al árbitro paraguayo, Rodolfo Pérez Osornio...

      Cárdenas había nacido el 25 de julio de 1945 en La Banda, Santiago del Estero, y llegó de adolescente a la primera del club Unión, en la capital provincial. También de adolescente llegó a probarse en la Capital Federal, recibió los consejos -decisivos- de Peucelle para su juego como “centrodelantero” e ingresó a Racing, donde debutó en el 62.

      Juan Carlos "El Chango" Cárdenas se reencontró con la camiseta que utilizó en la final de la Copa Intercontinental 1967. Foto gentileza de Marcelo OrdásJuan Carlos "El Chango" Cárdenas se reencontró con la camiseta que utilizó en la final de la Copa Intercontinental 1967. Foto gentileza de Marcelo Ordás

      "Hubo un hombre del fútbol al que tuve la suerte de conocer. Era Carlos Peucelle. Había sido una gran figura en River. Coincidimos en un almuerzo. También estaba el Chueco García, el Poeta de la Zurda. Ellos sabían que yo venía a jugar al fútbol, pero no conocían en qué puesto me desempeñaba. Les conté que era 9. Entonces Peucelle me dijo: 'Pibe, para ser siempre titular y adaptarte al juego que quiera el técnico, tenés que pegarle con las dos piernas'. En Racing había un paredón y, a partir de esa enseñanza, empecé a practicar mucho con el pie izquierdo. Curiosamente, hice los dos goles más importantes de mi carrera de zurda", contó en aquella misma entrevista con Clarín en el Centenario.

      Una de sus anécdotas increíbles es que su debut se produjo nada menos que contra el Santos de Pelé, en un amistoso que los brasileños liquidaron a los locales por 8-3. "Yo tenía 16 años, había llegado al club hacía unos pocos días: me probaron en Mar del Plata y me hicieron entrar en el segundo tiempo contra el Santos. Estaba precalentando con unos piques y me quedo al lado de Pelé, no lo podía creer. Se acercó, me vio tan pibe y me preguntó: ¿Es tu debut? Y después nos sacamos una foto", recordó hace poco el Chango para el libro "Pelé en Celeste y Blanco".

      Cárdenas había llegado a un equipo de grandes figuras, que venía de lograr dos títulos (1958-1961) con Pizzutti como nombre descollante y las imparables gambetas de Omar Orestes Corbatta. Fue este el primero en recibir al chico de Santiago en el vestuario con una conocida anécdota: "¿Venís de Santiago? Yo estuve allí y a todos los pibes los llaman Chango. Así que serás el Chango". El "Polaco" era su apodo en su provincia.

      El histórico gol del Chango Cárdenas en el Estadio Centenario de Montevideo.El histórico gol del Chango Cárdenas en el Estadio Centenario de Montevideo.

      Cedido por una temporada a Nueva Chicago, retornaría para permanecer hasta comienzos de la década siguiente: acumuló 297 partidos siendo un emblema del club de Avellaneda y el cuarto futbolista con más presencias en la historia. En ese lapso marcó 89 goles, que lo convierten también en uno de los históricos en la especialidad. Y aún como “9” clásico, no era tanto del estilo del “artillero pescador” o temible en las redes, sino un jugador capaz del juego asociado, de desmarcarse, de complementarse con los “wines” rápidos y típicos de su época.

      Esa adaptabilidad hizo que, al llegar Pizzutti para revolucionar el plantel (y el fútbol argentino de la temporada 66), Cárdenas permaneciera como uno de los intocables de la generación previa. El "Equipo de José", acompañado domingo a domingo por multitudes, tenía a Agustín Mario Cejas en el arco, mientras que su línea defensiva era la del capitán Martín, los centrales Perfumo y Basile, el Panadero Díaz o Chabay habitualmente por el otro lateral. Rulli y Mori trabajaban el mediocampo, con el sube y baja constante del “Bocha” Maschio -recién regresado de Italia y convertido en el DT dentro de la cancha-; Martinoli por la punta derecha, Cárdenas como punta y las entradas de “Yaya” Rodríguez completaban ese equipo en el que también tallaban nombres como Raffo, Cardoso. Los que lo llevaron a la consagración.

      El Equipo de José acumuló un invicto de 39 partidos consecutivos, en los cuales Cárdenas fue una presencia casi infaltable (jugó 36, marcó siete goles). Terminaron con cinco puntos de ventaja sobre River, consagrándose campeones en la penúltima fecha con un empate sin goles ante Gimnasia.

      Según describió Fontanarrosa, "lo primero que me viene a la memoria cuando evoco a aquel Racing es la determinación casi suicida para ir al ataque. Y la prepotencia, certeza y convicción con que buscaban el gol de cabeza en las jugadas con pelota detenida (...) Era un malón desordenado que aterrizaba dentro del arco cuando venían esos centros violentos y rasantes de Martinoli desde la derecha o del Bocha Maschio desde la izquierda. Y creo que pocos equipos han metido tanto miedo a la hora de ir a cabecear".

      Juvenal, por su parte, lo describió en El Gráfico: "El Racing del 66 provoca una revolución. Pizzutti lo toma a Racing en el último puesto del torneo de 1965, y desde allí lo proyecta hacia el título de campeón de 1966 con una propuesta vital, pujante, dinámica, de hombres en constante movimiento, un auténtico anticipo criollo de lo que luego será la revolución de Holanda en el Mundial de 1974. El regreso de Humberto Maschio, luego de su campaña en Italia, aporta la cuota de clase y experiencia que necesita el ímpetu de sus compañeros. Racing tiene en el fondo un jugador que los protege a todos: Roberto Perfumo, y a dos defensores atacantes que se vienen en yunta cada vez que hay un comer o tiro libre a favor: Alfio Basile y Rubén Díaz, el Panadero".

      El "Chango" Cárdenas volvió al Cilindro de Avellaneda en 2017 para una producción por el 50° aniversario de la Copa Intercontinental de 1967. Foto Fernando de la OrdenEl "Chango" Cárdenas volvió al Cilindro de Avellaneda en 2017 para una producción por el 50° aniversario de la Copa Intercontinental de 1967. Foto Fernando de la Orden

      El título local fue seguido por la Libertadores 67, una durísima competencia, que incluyó tres choques en semifinales con Nacional: 0-0 en Avellaneda, lo mismo en el Centenario y victoria racinguista por 2-1 en el desempate en Chile, donde marcaron Cardoso y Raffo.

      En el 72 -después de otras campañas que también incluyeron participaciones internacionales, incluyendo la Copa de Campeones del 69/70-, Cárdenas se marchó a México, donde jugó para el Puebla y Veracruz, antes de un breve retorno a Avellaneda y su despedida de la Academia en el 76.

      Como técnico estuvo al frente de All Boys, Deportivo Armenio y General Lamadrid (lo llevó a un título del ascenso en el 77), entre otros equipos. También colaboró con las divisiones formativas de Racing y junto a Maschio promovieron a Primera a otro de los ídolos de las generaciones recientes, Diego Milito.

      “Siempre digo que tengo dos cumpleaños. Uno el 25 de junio y también el 4 de noviembre. Porque me llama mucha gente amiga, me mandan saludos. Todas esas cosas lindas que a uno le ocurren por toda aquella epopeya que logró Racing. Por primera vez un título mundial para nuestro país”. Lo repitió Cárdenas una y otra vez.

      En los últimos años había acompañado distintas celebraciones racinguistas y había sido homenajeado, a la vez, tanto por el club como por la Legislatura porteña. También manejó su propia inmobiliaria. El Covid, seguido por una neumonía, obligó a su internación a principios del año pasado, pero pudo recuperarse.

      Este miércoles a la noche, ya no. Se marchó Juan Carlos Cárdenas, el Chango, ídolo por siempre de Racing y del fútbol argentino.


      Sobre la firma

      Luis Vinker
      Luis Vinker

      lvinker@agea.com.ar

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